La Ruta

Durante la ruta atravesarás pueblos casi deshabitados, donde el tiempo parece detenido. Te encontrarás con cascadas y ríos que dan vida al paisaje, con formaciones rocosas que impresionan por su fuerza y belleza, y con castillos amurallados que cuentan historias de otro tiempo.

El camino se abre paso entre extensos campos de cultivo, entre contrastes que cambian a cada pedalada. Porque esta no es solo una ruta: es un viaje por un territorio lleno de matices.

Cada estación del año transforma el recorrido y lo convierte en una experiencia distinta. En primavera, los campos florecen; en verano, la luz y el calor pintan el camino de otra manera; en otoño, los colores se vuelven fuego; y en invierno, el silencio se vuelve aún más profundo.

La puesta de sol a través de un denso bosque.
Aerogeneradores en una llanura de hierba, con un cielo azul.
El sol brilla sobre una cresta que desciende hacia la costa. A lo lejos, un coche circula por una carretera.

Es la misma ruta, pero siempre diferente.
Una experiencia apasionante, capaz de sorprenderte cada vez que la recorres.